Si a las 3 de la mañana te apetece un bocadillo de paté con anchoas y aceitunas, vale estás embarazada y tienes un antojo, pero ¡no te lo comas! a ver si te va a subir la tensión...
Muchas embarazadas experimentan esta sensación de "me muero por comerme...." y no es algo extraño. Tu cuerpo pasa por tantos cambios, tus hormonas están tan disparadas, que pueden alterar el olor y el gusto. Eso hace que tengamos comportamientos extraños ante la comida. Se dice que la mamá tiene apetito de aquello que necesita el bebé, pero no por ello vamos a sucumbir a una escalada de "comer lo que sea" lo hemos dicho ya. Comer con moderación y evitar "porquerías".
Debes seguir una dieta:
-sana y equilibrada.
-hacer ejercicios diariamente. (no hay excusas!)
-encontrar alternativas sanas: por ejemplo comer nueces, comer yogur, cereales, fruta,...
No te olvides: 5 piezas de fruta al día y vigila con comer mucho dulce, que ya sabes que la boca es uno de los puntos débiles de las embarazadas, sobre todo la gingivitis y las caries...